"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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Domingo II después de Navidad

Libro de Eclesi√°stico 24,1-2.8-12.
La sabiduría hace el elogio de sí misma
y se gloría en medio de su pueblo,
abre la boca en la asamblea del Altísimo
y se gloría delante de su Poder.
¬ęEl Creador de todas las cosas me dio una orden,
el que me creó me hizo instalar mi carpa.
√Čl me dijo: "Levanta tu carpa en Jacob
y fija tu herencia en Israel".
El me creó antes de los siglos, desde el principio,
y por todos los siglos no dejaré de existir.
Ante √Čl, ejerc√≠ el ministerio en la Morada santa,
y así me he establecido en Sión;
√Čl me hizo reposar asimismo en la Ciudad predilecta,
y en Jerusalén se ejerce mi autoridad.
Yo eché raíces en un Pueblo glorioso,
en la porci√≥n del Se√Īor, en su herencia¬Ľ.

Salmo 147,12-13.14-15.19-20.
¬°Glorifica al Se√Īor, Jerusal√©n,
alaba a tu Dios, Sión!
El reforzó los cerrojos de tus puertas
y bendijo a tus hijos dentro de ti.

El asegura la paz en tus fronteras
y te sacia con lo mejor del trigo.
Envía su mensaje a la tierra,
su palabra corre velozmente;

Revela su palabra a Jacob,
sus preceptos y mandatos a Israel:
a ning√ļn otro pueblo trat√≥ as√≠
ni le dio a conocer sus mandamientos.



Carta de San Pablo a los Efesios 1,3-6.15-18.
Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Se√Īor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo,
y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.
El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad,
para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.
Por eso, habi√©ndome enterado de la fe que ustedes tienen en el Se√Īor Jes√ļs y del amor que demuestran por todos los hermanos,
doy gracias sin cesar por ustedes record√°ndolos siempre en mis oraciones
Que el Dios de nuestro Se√Īor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un esp√≠ritu de sabidur√≠a y de revelaci√≥n que les permita conocerlo verdaderamente.
Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos,

Evangelio seg√ļn San Juan 1,1-18.
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
Al principio estaba junto a Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
El no era la luz, sino el testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.
Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.
Y la Palabra se hizo carne y habit√≥ entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo √ļnico, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él, al declarar: "Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo".
De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia:
porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
Nadie ha visto jam√°s a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo √ļnico, que est√° en el seno del Padre.



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.




Leer el comentario del Evangelio por : Beato John Henry Newman
‚ÄúY el Verbo se hizo carne‚ÄĚ



 
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