"¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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Jueves de la vigésima primera semana del tiempo ordinario

Carta I de San Pablo a los Corintios 1,1-9.
De Pablo, apóstol de Cristo Jesús por decisión de Dios que lo ha llamado, y de Sóstenes, nuestro hermano,
a la Iglesia de Dios que está en Corinto: a ustedes que Dios santificó en Cristo Jesús. Pues fueron llamados a ser santos con todos aquellos que por todas partes invocan el Nombre de Cristo Jesús, Señor nuestro y de ellos.
Reciban bendición y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, el Señor.
Doy gracias sin cesar a mi Dios por ustedes y por la gracia de Dios que les ha sido otorgada en Cristo Jesús,
pues en él han llegado a ser ricos de mil maneras, recibiendo todos los dones de palabra y de conocimiento
a medida que se afianzaba entre ustedes el mensaje de Cristo.
No les falta ningún don espiritual y sólo esperan que Cristo Jesús, nuestro Señor, nos sea manifestado.
El los mantendrá firmes hasta el fin, para que estén sin tacha el día en que venga Cristo Jesús, nuestro Señor.
Dios es fiel, el que los ha llamado a esta comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.


Salmo 145(144),2-3.4-5.6-7.
Deseo bendecirte cada día, alabaré tu Nombre para siempre.
Grande es el Señor, muy digno de alabanza, y no puede medirse su grandeza.
De generación en generación se celebran tus obras, se cuentan tus proezas.
El esplendor, la gloria de tu Nombre, tus maravillas, los repetiré.
De tu poder formidable se hablará, y tus grandezas yo las contaré.
Nos harán recordar tu gran bondad y se proclamará tu justicia.



Evangelio según San Mateo 24,42-51.
Por eso estén despiertos, porque no saben en qué día vendrá su Señor.
Fíjense en esto: si un dueño de casa supiera a qué hora de la noche lo va a asaltar un ladrón, seguramente permanecería despierto para impedir el asalto a su casa.
Por eso, estén también ustedes preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que menos esperan.
Imagínense un administrador digno de confianza y capaz. Su señor lo ha puesto al frente de su familia, y es él quien les reparte el alimento a su debido tiempo.
Afor tunado será este servidor si, al venir su señor, lo encuentra cumpliendo su deber.
En verdad les digo: su señor lo pondrá al cuidado de todo lo que tiene.
No será así con el servidor malo que piensa: «Mi señor se ha retrasado»,
y empieza a maltratar a sus compañeros y a comer y a beber con borrachos.
El patrón de ese servidor vendrá en el día que no lo espera y a la hora que menos piensa.
Le quitará el puesto y lo mandará donde los hipócritas. Allí será el llorar y el rechinar de dientes.



Leer el comentario del Evangelio por : San Columbano
  â€œVosotros sois la luz del mundo†(Mt 5,14)



 
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