¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68














 
                    

domingo 14 Marzo 2010

Nuestra Señora en Madhu  

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Uno de los santuarios marianos más célebres confiados a los Oblatos es, sin lugar a duda, el de Ntra. Sra. de Madhu, en Sri Lanka. Se establecieron en 1851 en ese antiguo centro de peregrinaciones que atrae a millares de peregrinos en las principales fiestas de la Santísima Virgen. Se la invoca ahí con el título de Ntra. Sra. del Santísimo Rosario. En 1933 el papa Pío XII le donó un enorme rosario, una verdadera obra de arte. La “Marcha triunfal” de Nuestra Señora es una procesión que levanta un entusiasmo indescriptible. La tierra de Madhu se la conoce por curar las mordeduras de serpientes venenosas, como la cobra. También se dan numerosas conversiones.

Los misioneros llegaron a Sri Lanka en el siglo XVI y trajeron en su corazón el amor a Jesús y a su madre María. El Evangelio llegó a esta isla gracias a los pescadores indios, recién convertidos en 1544 por la evangelización de San Francisco Javier. El mismo Francisco les envió un sacerdote a la isla el cual evangelizó con gran fruto. Unos 600 se convirtieron y la mayoría fueron mártires en la masacre por órdenes de Sankily, rey de Jaffna.

La fe plantada en Mannar no murió. En 1583 habían unos 43,000 cristianos con 26 iglesias. Una de estas estaba en Mantai, a unas 6 millas de Mannar. Esta iglesia fue el hogar original de la estatua de Nuestra Señora de Madhu, que en aquel tiempo se llamaba Nuestra Señora de la Salud

Con la conquista de la isla por los holandeses vino una gran persecución contra los católicos. Los fieles de Mantai pensaron llevar la estatua de la Virgen de Mantai a un lugar seguro. No tenían sacerdotes pero con la aprobación de 20 familias devotas, en 1670, se llevaron la estatua al territorio de Kandyan. Llegaron a Maruthamadhu donde los católicos de Manthai se establecieron.

Otro grupo de 700 católicos huyendo de la persecución holandesa llegaron milagrosamente a Maruthamadhu. Allí, inspirados por una piadosa mujer llamada Elena (Silena), construyeron la iglesia dedicada a la Virgen de Madhu. Aquel lugar se llamó “Silena-Marutha-Madhu” y así se llama el santuario en la actualidad.

La Virgen concedió muchos favores, entre ellos se hizo famosa su protección contra las picadas de serpientes venenosas. Al principio las picadas no tenían efecto en los terrenos de la iglesia. Entonces la gente comenzó a llevarse tierra de Madhu como medicina y esta también sanaba.

Los holandeses expulsaron a los sacerdotes de sus territorios.  Esta situación duró desde 1656 a 1686. Con la llegada de los ingleses terminó la persecución y llegó el padre José Vaz y los Padres del Oratorio. La fe ser renovó y se abrieron misiones.  Silena Maruthamadhu ya era un centro de misión en 1706 bajo la dirección del Padre Pedro Ferrao

En 1924, cien años después de que la estatua de Nuestra Señora se estableciera permanentemente en Madhu, fue solemnemente coronada por un delegado del papa Pío XI.







Oremos


Mi tierna madre, eres mi protectora en este mundo.Eres la que me aporta felicidad  en el sufrimiento, y la que escucha benigna mis oraciones.  Te ruego, Madre,  desde el cielo donde habitas, escucha mis oraciones con compasión, líbrame de todo pecado, líbrame de todo sufrimiento. 


Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos por su pasión y su cruz a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.


 


Calendario de Fiestas Marianas: Nuestra  Señora de la Breche, Chartres, Francia (1568)


 








 
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