"¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68














 
                    

jueves 07 Diciembre 2017

Santa Fara de Eboriacum

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Santa Fara, abadesa

En Eboriacum (hoy Faramoutiers), de la región de Meaux, en la Galia, santa Fara, abadesa, la cual, habiendo gobernado durante muchos años el monasterio, fue agregada al grupo de las vírgenes que siguen al Cordero de Dios.

Nació en el pueblo de Pipimisicum (hoy Poincy, en Meaux) del conde Cagnerico y Leodegonda, y tuvo dos hermanos santos: Cagnoaldo, Monje en Luxeuil y Farone, obispo de Meaux. De niña fue bendecida y dedicada a Dios por San Columbano, quien, exiliado de Luxeuil, había recibido la hospitalidad de sus padres.

Sin embargo, llegada a la mayoría de edad, su padre, con independencia de la promesa hecha al santo, pensó en casarla. La joven cayó enferma y permaneció en ese estado hasta que Eustasio, sucesor de Columbano en la dirección del monasterio de Luxeuil, reveló a Cagnerico que, dejádola libre para dedicarse a Dios, sanaría. El padre lo prometió y la joven recuperó la salud. Lo prometió, pero no lo mantuvo, y Burgundofara, cuanddo comenzaron a hablar de nuevo de planes de boda, abandonó el hogar familiar y se refugió con una amiga fiel, en la iglesia de San Pedro. Descubierta, se le pidió que regresara a la familia, e incluso se la amenazó de muerte si se negaba, pero no abandonó su decisión. Eustasio, informado de lo que estaba ocurriendo, amonestó severamente a Cagnerico, e impuso el velo a la joven.

Burgundofara más tarde heredó de su padre un terreno entre dos ríos: allí fundó el monasterio de Evoriacum (Faremoutiers), del que fue abadesa durante cuarenta años. El monasterio, construido junto a la iglesia consagrada a la Virgen y a los santos Pedro y Pablo, pronto se convirtió en un centro de ferviente vida espiritual: se adoptó primero la regla de san Columbano, y luego la benedictina.

Entre los milagros que se le atribuyeron ya en vida estuvo el de devolver la vista a una de las hermanas de su comunidad, que es uno de los temas con el que se la representa en su iconografía. Burgundofara murió alrededor de 675 y su cuerpo fue enterrado cerca del altar, junto al de su hermano Farone. Unas décadas más tarde, Maiolo, abad del monasterio de la Santa Cruz de Meaux, expuso las reliquias a la veneración pública. 

fuente: Santi e Beati








Oremos


Dios todopoderoso, te rogamos que, a ejemplo de Santa Fara, sepamos despreciar los placeres de éste mundo y abrazar con alegría y presteza tus santos designios sobre nosotros. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Amén



I vísperas fiesta Inmaculada Concepción de María


Himno
Tú eres toda hermosa,
¡oh Madre del Señor!;
tú eres de Dios gloria,
la obra de su amor.

¡Oh rosa sin espinas,
oh vaso de elección!,
de ti nació la vida,
por ti nos vino Dios.

Sellada fuente pura
De gracia y de piedad,
Bendita cual ninguna,
Sin culpa original.

Infunde en nuestro pecho
La fuerza de tu amor,
Feliz Madre del Verbo,
Custodia del Señor. Amén


Oración

.     Dios todopoderoso, que, por la inmaculada concepción de la Virgen María, preparaste una digna morada para tu Hijo y, en previsión de la muerte de Jesucristo, preservaste a su madre de toda mancha de pecado, concédenos también a nosotros, por intercesión de esta madre inmaculada, que lleguemos a ti limpios de toda culpa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.







 
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