"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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miércoles 26 Abril 2017
Miércoles de la segunda semana de Pascua



Libro de los Hechos de los Apóstoles 5,17-26.
Intervino entonces el Sumo Sacerdote con todos sus partidarios, los de la secta de los saduceos. Llenos de envidia,
hicieron arrestar a los Ap√≥stoles y los enviaron a la prisi√≥n p√ļblica.
Pero durante la noche, el Angel del Se√Īor abri√≥ las puertas de la prisi√≥n y los hizo salir. Luego les dijo:
"Vayan al Templo y anuncien al pueblo todo lo que se refiere a esta nueva Vida".
Los Ap√≥stoles, obedecieron la orden, entraron en el Templo en las primeras horas del d√≠a, y se pusieron a ense√Īar. Entre tanto, llegaron el Sumo Sacerdote y sus partidarios, convocaron al Sanedr√≠n y a todo el Senado del pueblo de Israel, y mandaron a buscarlos a la c√°rcel.
Cuando llegaron los guardias a la prisión, no los encontraron. Entonces volvieron y dijeron:
"Encontramos la prisión cuidadosamente cerrada y a los centinelas de guardia junto a las puertas, pero cuando las abrimos, no había nadie adentro".
Al oír esto, el jefe del Templo y los sumos sacerdotes quedaron perplejos y no podían explicarse qué había sucedido.
En ese momento lleg√≥ uno, diciendo: "Los hombres que ustedes arrestaron, est√°n en el Templo y ense√Īan al pueblo".
El jefe de la guardia salió con sus hombres y trajeron a los Apóstoles, pero sin violencia, por temor de ser apedreados por el pueblo.


Salmo 34(33),2-3.4-5.6-7.8-9.
Bendecir√© al Se√Īor en todo tiempo,
su alabanza estar√° siempre en mis labios.
Mi alma se glor√≠a en el Se√Īor:
que lo oigan los humildes y se alegren.

Glorifiquen conmigo al Se√Īor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqu√© al Se√Īor: El me respondi√≥
y me libró de todos mis temores.

Miren hacia El y quedar√°n resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzar√°n.
Este pobre hombre invoc√≥ al Se√Īor:
El lo escuchó y lo salvó de sus angustias.

El √Āngel del Se√Īor acampa
en torno de sus fieles, y los libra.
¬°Gusten y vean qu√© bueno es el Se√Īor!
¬°Felices los que en El se refugian!



Evangelio seg√ļn San Juan 3,16-21.
S√≠, Dios am√≥ tanto al mundo, que entreg√≥ a su Hijo √ļnico para que todo el que cree en √©l no muera, sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envi√≥ a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por √©l.¬Ľ
El que cree en √©l, no es condenado; el que no cree, ya est√° condenado, porque no ha cre√≠do en el nombre del Hijo √ļnico de Dios.
En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.
Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas.
En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios.






 
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