"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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lunes 01 Mayo 2017
Lunes de la tercera semana de Pascua



Libro de los Hechos de los Apóstoles 6,8-15.
Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo.
Algunos miembros de la sinagoga llamada "de los Libertos", como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él.
Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra,
sobornaron a unos hombres para que dijeran que le habían oído blasfemar contra Moisés y contra Dios.
Así consiguieron excitar al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y llegando de improviso, lo arrestaron y lo llevaron ante el Sanedrín.
Entonces presentaron falsos testigos, que declararon: "Este hombre no hace otra cosa que hablar contra el Lugar santo y contra la Ley.
Nosotros le hemos o√≠do decir que Jes√ļs de Nazaret destruir√° este Lugar y cambiar√° las costumbres que nos ha transmitido Mois√©s".
En ese momento, los que estaban sentados en el Sanedrín tenían los ojos clavados en él y vieron que el rostro de Esteban parecía el de un ángel.


Salmo 119(118),23-24.26-27.29-30.
Aunque los poderosos se confabulen contra mí,
yo meditaré tus preceptos.
Porque tus prescripciones son todo mi deleite,
y tus preceptos, mis consejeros.

Te expuse mi conducta y t√ļ me escuchaste:
ens√©√Īame tus preceptos.
Instr√ļyeme en el camino de tus leyes,
y yo meditaré tus maravillas.

Ap√°rtame del camino de la mentira,
y dame la gracia de conocer tu ley.
Elegí el camino de la verdad,
puse tus decretos delante de mí.



Evangelio seg√ļn San Juan 6,22-29.
Despu√©s de que Jes√ļs aliment√≥ a unos cinco mil hombres, sus disc√≠pulos lo vieron caminando sobre el agua. Al d√≠a siguiente, la multitud que se hab√≠a quedado en la otra orilla vio que Jes√ļs no hab√≠a subido con sus disc√≠pulos en la √ļnica barca que hab√≠a all√≠, sino que ellos hab√≠an partido solos.
Mientras tanto, unas barcas de Tiber√≠ades atracaron cerca del lugar donde hab√≠an comido el pan, despu√©s que el Se√Īor pronunci√≥ la acci√≥n de gracias.
Cuando la multitud se dio cuenta de que Jes√ļs y sus disc√≠pulos no estaban all√≠, subieron a las barcas y fueron a Cafarna√ļn en busca de Jes√ļs.
Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: "Maestro, ¬Ņcu√°ndo llegaste?".
Jes√ļs les respondi√≥: "Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse.
Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello".
Ellos le preguntaron: "¬ŅQu√© debemos hacer para realizar las obras de Dios?".
Jes√ļs les respondi√≥: "La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que √©l ha enviado".






 
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