"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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lunes 08 Mayo 2017
Lunes de la cuarta semana de Pascua



Libro de los Hechos de los Apóstoles 11,1-18.
En aquellos días:
Los Apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los paganos habían recibido la Palabra de Dios.
Y cuando Pedro regresó a Jerusalén, los creyentes de origen judío lo interpelaron,
dici√©ndole: "¬ŅC√≥mo entraste en la casa de gente no jud√≠a y comiste con ellos?".
Pedro comenzó a contarles detalladamente lo que había sucedido:
"Yo estaba orando en la ciudad de Jope, cuando caí en éxtasis y tuve una visión. Vi que bajaba del cielo algo parecido a un gran mantel, sostenido de sus cuatro puntas, que vino hasta mí.
Lo mir√© atentamente y vi que hab√≠a en √©l cuadr√ļpedos, animales salvajes, reptiles y aves.
Y oí una voz que me dijo: 'Vamos, Pedro, mata y come'.
'De ninguna manera, Se√Īor, respond√≠, yo nunca he comido nada manchado ni impuro'.
Por segunda voz, oí la voz del cielo que me dijo: "No consideres manchado lo que Dios purificó".
Esto se repitió tres veces, y luego, todo fue llevado otra vez al cielo.
En ese momento, se presentaron en la casa donde estábamos tres hombres que habían sido enviados desde Cesarea para buscarme.
El Esp√≠ritu Santo me orden√≥ que fuera con ellos sin dudar. Me acompa√Īaron tambi√©n los seis hermanos aqu√≠ presentes y llegamos a la casa de aquel hombre.
Este nos contó en qué forma se le había aparecido un ángel, diciéndole: 'Envía a alguien a Jope, a buscar a Simón, llamado Pedro.
El te anunciará un mensaje de salvación para ti y para toda tu familia'.
Apenas comencé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como lo hizo al principio sobre nosotros.
Me acord√© entonces de la palabra del Se√Īor: 'Juan bautiz√≥ con agua, pero ustedes ser√°n bautizados en el Esp√≠ritu Santo'.
Por lo tanto, si Dios les dio a ellos la misma gracia que a nosotros, por haber cre√≠do en el Se√Īor Jesucristo, ¬Ņc√≥mo pod√≠a yo oponerme a Dios?".
Después de escuchar estas palabras se tranquilizaron y alabaron a Dios, diciendo: "También a los paganos Dios les ha concedido el don de la conversión que conduce a la Vida".


Salmo 42(41),2-3.43(42),3.4.
Como la cierva sedienta
busca las corrientes de agua,
así mi alma suspira
por ti, mi Dios.
Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios viviente:
¬ŅCu√°ndo ir√© a contemplar

el rostro de Dios?
Envíame tu luz y tu verdad:
que ellas me encaminen
y me gu√≠en a tu santa Monta√Īa,

hasta el lugar donde habitas.
Y llegaré al altar de Dios,
el Dios que es la alegría de mi vida;
y te daré gracias con la cítara,

Se√Īor, Dios m√≠o.




Evangelio seg√ļn San Juan 10,11-18.
Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas.
El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa.
Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas.
Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí
-como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre- y doy mi vida por las ovejas.
Tengo, adem√°s, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo tambi√©n conducir: ellas oir√°n mi voz, y as√≠ habr√° un solo Reba√Īo y un solo Pastor.
El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla.
Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre".






 
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