"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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jueves 08 Junio 2017
Jueves de la novena semana del tiempo ordinario



Libro de Tobías 6,10-11.7,1.9-17.8,4-9a.
Cuando entraron en Media y ya se acercaban a Ecb√°tana,
Rafael dijo al joven: "¬°Hermano Tob√≠as!". Este le pregunt√≥: "¬ŅQu√© quieres?". El √°ngel continu√≥: "Es necesario que pasemos esta noche en casa de Rag√ľel; √©l es pariente tuyo y tiene una hija que se llama Sara.
Cuando llegaron a Ecb√°tana, Tob√≠as dijo: "Hermano Azar√≠as, ll√©vame directamente a la casa de nuestro hermano Rag√ľel". El √°ngel lo llev√≥, y encontraron a Rag√ľel sentado a la puerta del patio. Ellos lo saludaron primero, y √©l les respondi√≥: "¬°Salud, hermanos, sean bienvenidos!". Y los hizo pasar a su casa.
Luego mataron un cordero del reba√Īo y los recibieron cordialmente. Despu√©s de lavarse y ba√Īarse, se pusieron a comer. Entonces Tob√≠as dijo a Rafael: "Hermano Azar√≠as, dile a Rag√ľel que me d√© por esposa a mi hermana Sara".
Rag√ľel lo oy√≥ y dijo al joven: "Come y bebe, y disfruta de esta noche, porque nadie tiene m√°s derecho que t√ļ, hermano, a casarse con mi hija Sara. Ni siquiera yo puedo d√°rsela a otro, ya que t√ļ eres mi pariente m√°s cercano. Pero ahora, hijo m√≠o, te voy a hablar con toda franqueza.
Ya se la he dado a siete de nuestros hermanos, y todos murieron la primera noche que iban a tener relaciones con ella. Por el momento, hijo m√≠o, come y bebe; el Se√Īor intervendr√° en favor de ustedes".
Pero Tob√≠as le replic√≥: "No comer√© ni beber√© hasta que hayas tomado una decisi√≥n sobre este asunto". Rag√ľel le respondi√≥: "¬°Est√° bien! Ella te corresponde a ti seg√ļn lo prescrito en la Ley de Mois√©s, y el Cielo decreta que te sea dada. Recibe a tu hermana. Desde ahora, t√ļ eres su hermano y ella es tu hermana. A partir de hoy es tuya para siempre. Que el Se√Īor los asista esta noche, hijo m√≠o, y les conceda su misericordia y su paz".
Rag√ľel hizo venir a su hija Sara. Cuando ella lleg√≥, la tom√≥ de la mano y se la entreg√≥ a Tob√≠as, diciendo: "Rec√≠bela conforme a la Ley y a lo que est√° prescrito en el Libro de Mois√©s, que mandan d√°rtela por esposa. T√≥mala y ll√©vala sana y salva a la casa de tu padre. ¬°Que el Dios del cielo los conduzca en paz por el buen camino"!.
Después llamó a la madre y le pidió que trajera una hoja de papiro. En ella redactó el contrato matrimonial, por el que entregaba a su hija como esposa de Tobías, conforme a lo prescrito en la Ley de Moisés. Después empezaron a comer y a beber.
Rag√ľel llam√≥ a su esposa Edna y le dijo: "Hermana, prepara la otra habitaci√≥n, y ll√©vala all√≠ a Sara".
Ella fue a preparar la habitaci√≥n, como se lo hab√≠a dicho su esposo, llev√≥ all√≠ a Sara y se puso a llorar. Luego enjug√≥ sus l√°grimas y le dijo: "¬°Animo, hija m√≠a! ¬°Que el Se√Īor del cielo cambie tu pena en alegr√≠a!". Y sali√≥.

Mientras tanto, los padres hab√≠an salido de la habitaci√≥n y cerraron la puerta. Tob√≠as se levant√≥ de la cama y dijo a Sara: "Lev√°ntate, hermana, y oremos para pedir al Se√Īor que nos manifieste su misericordia y su salvaci√≥n".
Ella se levantó, y los dos se pusieron a orar para alcanzar la salvación. El comenzó así: "¡Bendito seas, Dios de nuestros padres, y bendito sea tu Nombre por todos los siglos de los siglos! ¡Que te bendigan los cielos y todas tus criaturas por todos los siglos!
T√ļ creaste a Ad√°n e hiciste a Eva, su mujer, para que le sirviera de ayuda y de apoyo, y de ellos dos naci√≥ el g√©nero humano. T√ļ mismo dijiste: "No conviene que el hombre est√© solo. Hag√°mosle una ayuda semejante a √©l".
Yo ahora tomo por esposa a esta hermana mía, no para satisfacer una pasión desordenada, sino para constituir un verdadero matrimonio. ¡Ten misericordia de ella y de mí, y concédenos llegar juntos a la vejez!".
Ambos dijeron: "¡Amén, amén!",
y se acostaron para dormir. Cuando Rag√ľel se levant√≥, llam√≥ sus servidores y fue con ellos a cavar una fosa.


Salmo 128(127),1-2.3.4-5.
¬°Feliz el que teme al Se√Īor
y sigue sus caminos!
Comer√°s del fruto de tu trabajo,
ser√°s feliz y todo te ir√° bien.

Tu esposa ser√° como una vid fecunda
en el seno de tu hogar;
tus hijos, como reto√Īos de olivo
alrededor de tu mesa.

¡Así será bendecido
el hombre que teme al Se√Īor!
¬°Que el Se√Īor te bendiga desde Si√≥n
todos los días de tu vida:

que contemples la paz de Jerusalén.




Evangelio seg√ļn San Marcos 12,28b-34.
Un escriba se acerc√≥ a Jes√ļs y le pregunt√≥: ¬ę¬ŅCu√°l es el primero de los mandamientos?¬Ľ.
Jes√ļs respondi√≥: "El primero es: Escucha, Israel: el Se√Īor nuestro Dios es el √ļnico Se√Īor;
y t√ļ amar√°s al Se√Īor, tu Dios, con todo tu coraz√≥n y con toda tu alma, con todo tu esp√≠ritu y con todas tus fuerzas.
El segundo es: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos".
El escriba le dijo: "Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él,
y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios".
Jes√ļs, al ver que hab√≠a respondido tan acertadamente, le dijo: "T√ļ no est√°s lejos del Reino de Dios". Y nadie se atrevi√≥ a hacerle m√°s preguntas.






 
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