"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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domingo 18 Junio 2017
Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo



Libro del Exodo 19,2-6.
Hab√≠an partido de Refid√≠m, y cuando llegaron al desierto del Sina√≠, establecieron all√≠ su campamento. Israel acamp√≥ frente a la monta√Īa.
Mois√©s subi√≥ a encontrarse con Dios. El Se√Īor lo llam√≥ desde la monta√Īa y le dijo: "Habla en estos t√©rminos a la casa de Jacob y anuncia este mensaje a los israelitas:
"Ustedes han visto cómo traté a Egipto, y cómo los conduje sobre alas de águila y los traje hasta mí.
Ahora, si escuchan mi voz y observan mi alianza, ser√°n mi propiedad exclusiva entre todos los pueblos, porque toda la tierra me pertenece.
Ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación que me está consagrada". Estas son las palabras que transmitirás a los israelitas".


Salmo 100(99),2.3.5.
Sirvan al Se√Īor con alegr√≠a,
lleguen hasta él con cantos jubilosos.
Reconozcan que el Se√Īor es Dios:

él nos hizo y a él pertenecemos;
somos su pueblo y ovejas de su reba√Īo.
¬°Qu√© bueno es el Se√Īor!

Su misericordia permanece para siempre,
y su fidelidad por todas las generaciones.




Carta de San Pablo a los Romanos 5,6-11.
En efecto, cuando todav√≠a √©ramos d√©biles, Cristo, en el tiempo se√Īalado, muri√≥ por los pecadores.
Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor.
Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores.
Y ahora que estamos justificados por su sangre, con mayor razón seremos librados por él de la ira de Dios.
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho m√°s ahora que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida.
Y esto no es todo: nosotros nos gloriamos en Dios, por medio de nuestro Se√Īor Jesucristo, por quien desde ahora hemos recibido la reconciliaci√≥n.


Evangelio seg√ļn San Mateo 9,36-38.10,1-8.
Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
Rueguen al due√Īo de los sembrados que env√≠e trabajadores para la cosecha."
Jes√ļs convoc√≥ a sus doce disc√≠pulos y les dio el poder de expulsar a los esp√≠ritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.
Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan;
Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo;
Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.
A estos Doce, Jes√ļs los envi√≥ con las siguientes instrucciones: "No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos.
"Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos est√° cerca.
Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente."






 
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