"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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s√°bado 08 Julio 2017
S√°bado de la decimotercera semana del tiempo ordinario



Libro de Génesis 27,1-5.15-29.
Cuando Isaac envejeci√≥, sus ojos se debilitaron tanto que ya no ve√≠a nada. Entonces llam√≥ a Esa√ļ, su hijo mayor, y le dijo: "¬°Hijo m√≠o!". "Aqu√≠ estoy", respondi√≥ √©l.
"Como ves, continuó diciendo Isaac, yo estoy viejo y puedo morir en cualquier momento.
Por eso, toma tus armas - tu aljaba y tu arco - ve al campo, y c√°zame alg√ļn animal silvestre.
Después prepárame una buena comida, de esas que a mí me gustan, y tráemela para que la coma. Así podré darte mi bendición antes de morir".
Rebeca hab√≠a estado escuchando cuando Isaac hablaba con su hijo Esa√ļ. Y apenas este se fue al campo a cazar un animal para su padre,
Despu√©s Rebeca tom√≥ una ropa de su hijo mayor Esa√ļ, la mejor que hab√≠a en la casa, y se la puso a Jacob, su hijo menor;
y con el cuero de los cabritos le cubri√≥ las manos y la parte lampi√Īa del cuello.
Luego le entregó la comida y el pan que había preparado.
Jacob se present√≥ ante su padre y le dijo: "¬°Padre!". Este respondi√≥: "S√≠, ¬Ņqui√©n eres, hijo m√≠o?".
"Soy Esa√ļ, tu hijo primog√©nito, respondi√≥ Jacob a su padre, y ya hice lo que me mandaste. Por favor, si√©ntate y come lo que cac√©, para que puedas bendecirme".
Entonces Isaac le dijo: "¬°Qu√© r√°pido lo has logrado, hijo m√≠o!". Jacob respondi√≥: "El Se√Īor, tu Dios, hizo que las cosas me salieran bien".
Pero Isaac a√Īadi√≥: "Ac√©rcate, hijo m√≠o, y deja que te toque, para ver si eres realmente mi hijo Esa√ļ o no".
El se acerc√≥ a su padre; este lo palp√≥ y dijo: "La voz es de Jacob, pero las manos son de Esa√ļ".
Y no lo reconoci√≥, porque sus manos estaban cubiertas de vello, como las de su hermano Esa√ļ. Sin embargo, cuando ya se dispon√≠a a bendecirlo,
le pregunt√≥ otra vez: "¬ŅT√ļ eres mi hijo Esa√ļ?". "Por supuesto", respondi√≥ √©l.
"Entonces sírveme, continuó diciendo Isaac, y déjame comer lo que has cazado, para que pueda darte mi bendición". Jacob le acercó la comida, y su padre la comió; también le sirvió vino, y lo bebió.
Luego su padre Isaac le dijo: "Acércate, hijo mío, y dame un beso".
Cuando √©l se acerc√≥ para besarlo, Isaac percibi√≥ la fragancia de su ropa. Entonces lo bendijo diciendo: "S√≠, la fragancia de mi hijo es como el aroma de un campo que el Se√Īor ha bendecido.
Que el Se√Īor te d√© el roc√≠o del cielo, y la fertilidad de la tierra, trigo y vino en abundancia.
Que los pueblos te sirvan y las naciones te rindan homenaje. T√ļ ser√°s el se√Īor de tus hermanos, y los hijos de tu madre se inclinar√°n ante ti. Maldito sea el que te maldiga, y bendito el que te bendiga".


Salmo 135(134),1-2.3-4.5-6.
¬°Aleluya!
Alaben el nombre del Se√Īor,
al√°benlo servidores del Se√Īor,
los que est√°n en la Casa del Se√Īor,

en los atrios del Templo de nuestro Dios.
Alaben al Se√Īor, porque es bueno,
canten a su Nombre, porque es amable;
porque el Se√Īor eligi√≥ a Jacob,

a Israel, para que fuera su posesión.
S√≠, yo s√© que el Se√Īor es grande,
nuestro Dios est√° sobre todos los dioses.
El Se√Īor hace todo lo que quiere

en el cielo y en la tierra,
en el mar y en los océanos.


Evangelio seg√ļn San Mateo 9,14-17.
Se acercaron a Jes√ļs los disc√≠pulos de Juan y le dijeron: "¬ŅPor qu√© tus disc√≠pulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?".
Jes√ļs les respondi√≥: "¬ŅAcaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo est√° con ellos? Llegar√° el momento en que el esposo les ser√° quitado, y entonces ayunar√°n.
Nadie usa un pedazo de g√©nero nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo a√Īadido tira del vestido y la rotura se hace m√°s grande.
Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. ¡No, el vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!".






 
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