"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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martes 29 Agosto 2017
Memoria del martirio de San Juan Bautista



Libro de Jeremías 1,17-19.
En cuanto a ti, c√≠√Īete la cintura, lev√°ntate y diles todo lo que yo te ordene. No te dejes intimidar por ellos, no sea que te intimide yo delante de ellos.
Mira que hoy hago de ti una plaza fuerte, una columna de hierro, una muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes de Judá y a sus jefes, a sus sacerdotes y al pueblo del país.
Ellos combatir√°n contra ti, pero no te derrotar√°n, porque yo estoy contigo para librarte -or√°culo del Se√Īor-".


Salmo 71(70),1-2.3-4a.5-6ab.15ab.17.
Yo me refugio en Ti, Se√Īor,
¬°que nunca tenga que avergonzarme!
Por tu justicia, líbrame y rescátame,
inclina tu oído hacia mí, y sálvame.

Sé para mí una roca protectora,
t√ļ que decidiste venir siempre en mi ayuda,
porque t√ļ eres mi Roca y mi fortaleza.
¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío!

Porque t√ļ, Se√Īor, eres mi esperanza
y mi seguridad desde mi juventud.
En ti me apoy√© desde las entra√Īas de mi madre;
desde el seno materno fuiste mi protector.

Mi boca anunciar√° incesantemente
tus actos de justicia y salvación,
Dios m√≠o, t√ļ me ense√Īaste desde mi juventud,
y hasta hoy he narrado tus maravillas.



Evangelio seg√ļn San Marcos 6,17-29.
Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado.
Porque Juan decía a Herodes: "No te es lícito tener a la mujer de tu hermano".
Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía,
porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.
Un d√≠a se present√≥ la ocasi√≥n favorable. Herodes festejaba su cumplea√Īos, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea.
La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras y te lo daré".
Y le aseguró bajo juramento: "Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino".
Ella fue a preguntar a su madre: "¬ŅQu√© debo pedirle?". "La cabeza de Juan el Bautista", respondi√≥ esta.
La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: "Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista".
El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla.
En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan.
El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.
Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.






 
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