"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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jueves 05 Octubre 2017
Jueves de la vigésima sexta semana del tiempo ordinario



Libro de Nehemías 8,1-4a.5-6.7b-12.
Todo el pueblo se reuni√≥ como un solo hombre en la plaza que est√° ante la puerta del Agua. Entonces dijeron a Esdras, el escriba, que trajera el libro de la Ley de Mois√©s, que el Se√Īor hab√≠a dado a Israel.
El sacerdote Esdras trajo la Ley ante la Asamblea, compuesta por los hombres, las mujeres y por todos los que podían entender lo que se leía. Era el primer día del séptimo mes.
Luego, desde el alba hasta promediar el día, leyó el libro en la plaza que está ante la puerta del Agua, en presencia de los hombres, de las mujeres y de todos los que podían entender. Y todo el pueblo seguía con atención la lectura del libro de la Ley.
Esdras, el escriba, estaba de pie sobre una tarima de madera que hab√≠an hecho para esa ocasi√≥n. Junto a √©l, a su derecha, estaban Matit√≠as, Sem√°, Ana√≠as, Ur√≠as, Jilqu√≠as y Maase√≠as, y a su izquierda Peda√≠as, Misael, Malqu√≠as, Jas√ļm, Jasbadan√°, Zacar√≠as y Mesul√°m.
Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo - porque estaba más alto que todos - y cuando lo abrió, todo el pueblo se puso de pie.
Esdras bendijo al Se√Īor, el Dios grande y todo el pueblo, levantando las manos, respondi√≥: "¬°Am√©n! ¬°Am√©n!". Luego se inclinaron y se postraron delante del Se√Īor con el rostro en tierra.
Josué, Baní, Serebías, Iamín, Acub, Sabtai, Hodías, Maaseías, Quelitá, Azarías, Jozabad, Janán y Pelaías - los levitas - exponían la Ley al pueblo, que se mantenía en sus puestos.
Ellos leían el libro de la Ley de Dios, con claridad, e interpretando el sentido, de manera que se comprendió la lectura.
Entonces Nehem√≠as, el gobernador, Esdras, el sacerdote escriba, y los levitas que instru√≠an al pueblo, dijeron a todo el pueblo: "Este es un d√≠a consagrado al Se√Īor, su Dios: no est√©n tristes ni lloren". Porque todo el pueblo lloraba al o√≠r las palabras de la Ley.
Despu√©s a√Īadi√≥: "Ya pueden retirarse; coman bien, beban un buen vino y manden una porci√≥n al que no tiene nada preparado, porque este es un d√≠a consagrado a nuestro Se√Īor. No est√©n tristes, porque la alegr√≠a en el Se√Īor es la fortaleza de ustedes".
Y los levitas serenaban al pueblo, diciendo: "¡Tranquilícense! Este día es santo: no estén tristes".
Todo el pueblo se fue a comer y a beber, a repartir porciones y a hacer grandes festejos, porque hab√≠an comprendido las palabras que les hab√≠an ense√Īado.


Salmo 19(18),8.9.10.11.
La ley del Se√Īor es perfecta,
reconforta el alma;
el testimonio del Se√Īor es verdadero,
da sabiduría al simple.

Los preceptos del Se√Īor son rectos,
alegran el corazón;
los mandamientos del Se√Īor son claros,
iluminan los ojos.

La palabra del Se√Īor es pura,
permanece para siempre;
los juicios del Se√Īor son la verdad,
enteramente justos.

Son m√°s atrayentes que el oro,
que el oro m√°s fino;
m√°s dulces que la miel,
m√°s que el jugo del panal.




Evangelio seg√ļn San Lucas 10,1-12.
El Se√Īor design√≥ a otros setenta y dos, y los envi√≥ de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde √©l deb√≠a ir.
Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al due√Īo de los sembrados que env√≠e trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: '¬°Que descienda la paz sobre esta casa!'.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios est√° cerca de ustedes'."
Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:
'¬°Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios est√° cerca'.
Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.






 
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