"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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viernes 20 Octubre 2017
Viernes de la vigésima octava semana del tiempo ordinario



Carta de San Pablo a los Romanos 4,1-8.
¬ŅY qu√© diremos de Abraham, nuestro padre seg√ļn la carne?
Si él hubiera sido justificado por las obras tendría de qué gloriarse, pero no delante de Dios.
Porque, ¬Ņqu√© dice la Escritura?: Abraham crey√≥ en Dios y esto le fue tenido en cuenta para su justificaci√≥n.
Ahora bien, al que trabaja no se le da el salario como un regalo, sino como algo que se le debe.
Pero al que no hace nada, sino que cree en aquel que justifica al impío, se le tiene en cuenta la fe para su justificación.
Por eso David proclama la felicidad de aquel a quien Dios confiere la justicia sin las obras, diciendo:
Felices aquellos a quienes fueron perdonadas sus faltas y cuyos pecados han sido cubiertos.
Feliz el hombre a quien Dios no le tiene en cuenta su pecado.


Salmo 32(31),1-2.5.11.
¬°Feliz el que ha sido absuelto de su pecado
y liberado de su falta!
¬°Feliz el hombre a quien el Se√Īor
no le tiene en cuenta las culpas,

y en cuyo espíritu no hay doblez!
Pero yo reconocí mi pecado,
no te escondí mi culpa,
pensando: ‚ÄúConfesar√© mis faltas al Se√Īor‚ÄĚ.

¬°Y t√ļ perdonaste mi culpa y mi pecado!
¬°Al√©grense en el Se√Īor, regoc√≠jense los justos!
¡Canten jubilosos los rectos de corazón!




Evangelio seg√ļn San Lucas 12,1-7.
Se reunieron miles de personas, hasta el punto de atropellarse unos a otros. Jes√ļs comenz√≥ a decir, dirigi√©ndose primero a sus disc√≠pulos: "Cu√≠dense de la levadura de los fariseos, que es la hipocres√≠a.
No hay nada oculto que no deba ser revelado, ni nada secreto que no deba ser conocido.
Por eso, todo lo que ustedes han dicho en la oscuridad, será escuchado en pleno día; y lo que han hablado al oído, en las habitaciones más ocultas, será proclamado desde lo alto de las casas.
A ustedes, mis amigos, les digo: No teman a los que matan el cuerpo y después no pueden hacer nada más.
Yo les indicaré a quién deben temer: teman a quel que, despues de matar, tiene el poder de arrojar a la Gehena. Sí, les repito, teman a ese.
¬ŅNo se venden acaso cinco p√°jaros por dos monedas? Sin embargo, Dios no olvida a ninguno de ellos.
Ustedes tienen contados todos sus cabellos: no teman, porque valen m√°s que muchos p√°jaros."






 
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