"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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domingo 29 Octubre 2017
Trigésimo Domingo del tiempo ordinario



Libro del Exodo 22,20-26.
√Čstas son las normas que el Se√Īor di√≥ a Mois√©s:
No maltratar√°s al extranjero ni lo oprimir√°s, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto.
No har√°s da√Īo a la viuda ni al hu√©rfano.
Si les haces da√Īo y ellos me piden auxilio, yo escuchar√© su clamor.
Entonces arderá mi ira, y yo los mataré a ustedes con la espada; sus mujeres quedará viudas, y sus hijos huérfanos.
Si prestas dinero a un miembro de mi pueblo, al pobre que vive a tu lado, no te comportarás con él como un usurero, no le exigirás interés.
Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, devuélveselo antes que se ponga el sol,
porque ese es su √ļnico abrigo y el vestido de su cuerpo. De lo contrario, ¬Ņcon qu√© dormir√°? Y si √©l me invoca, yo lo escuchar√©, porque soy compasivo.


Salmo 18(17),2-3a.3bc-4.47.51a-51b.
Yo te amo, Se√Īor, mi fuerza,
Se√Īor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador.

Mi Dios, el pe√Īasco en que me refugio,
mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoqu√© al Se√Īor, que es digno de alabanza
y quedé a salvo de mis enemigos.

¬°Viva el Se√Īor! ¬°Bendita sea mi Roca!
¡Glorificado sea el Dios de mi salvación !
El concede grandes victorias a su rey
y trata con fidelidad a su Ungido




Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 1,5c-10.
Hermanos:
Ya saben cómo procedimos cuando estuvimos allí al servicio de ustedes.
Y ustedes, a su vez, imitaron nuestro ejemplo y el del Se√Īor, recibiendo la Palabra en medio de muchas dificultades, con la alegr√≠a que da el Esp√≠ritu Santo.
Así llegaron a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya.
En efecto, de all√≠ parti√≥ la Palabra del Se√Īor, que no s√≥lo reson√≥ en Macedonia y Acaya: en todas partes se ha difundido la fe que ustedes tienen en Dios, de manera que no es necesario hablar de esto.
Ellos mismos cuentan cómo ustedes me han recibido y cómo se convirtieron a Dios, abandonando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero,
y esperar a su Hijo, que vendr√° desde el cielo: Jes√ļs, a quien √©l resucit√≥ y que nos libra de la ira venidera.


Evangelio seg√ļn San Mateo 22,34-40.
Cuando los fariseos se enteraron de que Jes√ļs hab√≠a hecho callar a los saduceos, se reunieron con √Čl,
y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
"Maestro, ¬Ņcu√°l es el mandamiento m√°s grande de la Ley?".
Jes√ļs le respondi√≥: "Amar√°s al Se√Īor, tu Dios, con todo tu coraz√≥n, con toda tu alma y con todo tu esp√≠ritu.
Este es el m√°s grande y el primer mandamiento.
El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas".






 
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