"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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lunes 30 Octubre 2017
Lunes de la trigésima semana del tiempo ordinario



Carta de San Pablo a los Romanos 8,12-17.
Hermanos, nosotros no somos deudores de la carne, para vivir de una manera carnal.
Si ustedes viven seg√ļn la carne, morir√°n. Al contrario, si hacen morir las obras de la carne por medio del Esp√≠ritu, entonces vivir√°n.
Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.
Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios ¡Abba!, es decir, ¡Padre!
El mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios.
Y si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con él.


Salmo 68(67),2.4.6-7ab.20-21.
¬°Se alza Dios!
Sus enemigos se dispersan
y sus adversarios huyen delante de él.
Pero los justos se regocijan,

gritan de gozo delante de Dios
y se llenan de alegría.
Dios en su santa Morada
es padre de los huérfanos y defensor de las viudas:

él instala en un hogar a los solitarios
y hace salir con felicidad a los cautivos.
¬°Bendito sea el Se√Īor, el Dios de nuestra salvaci√≥n!
El carga con nosotros día tras día;

él es el Dios que nos salva
y nos hace escapar de la muerte.


Evangelio seg√ļn San Lucas 13,10-17.
Un s√°bado, Jes√ļs ense√Īaba en una sinagoga.
Hab√≠a all√≠ una mujer pose√≠da de un esp√≠ritu, que la ten√≠a enferma desde hac√≠a dieciocho a√Īos. Estaba completamente encorvada y no pod√≠a enderezarse de ninguna manera.
Jes√ļs, al verla, la llam√≥ y le dijo: "Mujer, est√°s curada de tu enfermedad",
y le impuso las manos. Ella se enderezó en seguida y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jes√ļs hab√≠a curado en s√°bado, dijo a la multitud: "Los d√≠as de trabajo son seis; vengan durante esos d√≠as para hacerse curar, y no el s√°bado".
El Se√Īor le respondi√≥: "¬°Hip√≥critas! Cualquiera de ustedes, aunque sea s√°bado, ¬Ņno desata del pesebre a su buey o a su asno para llevarlo a beber?
Y esta hija de Abraham, a la que Satan√°s tuvo aprisionada durante dieciocho a√Īos, ¬Ņno pod√≠a ser librada de sus cadenas el d√≠a s√°bado?".
Al oír estas palabras, todos sus adversarios se llenaron de confusión, pero la multitud se alegraba de las maravillas que él hacía.






 
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