"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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miércoles 01 Noviembre 2017
Solemnidad de Todos los Santos



Apocalipsis 7,2-4.9-14.
Yo, Juan, vi a otro Angel que sub√≠a del Oriente, llevando el sello del Dios vivo. Y comenz√≥ a gritar con voz potente a los cuatro Angeles que hab√≠an recibido el poder de da√Īar a la tierra y al mar:
"No da√Īen a la tierra, ni al mar, ni a los √°rboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios".
O√≠ entonces el n√ļmero de los que hab√≠an sido marcados: eran 144. 000 pertenecientes a todas las tribus de Israel.
Despu√©s de esto, vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con t√ļnicas blancas; llevaban palmas en la mano y exclamaban con voz potente:
"¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono, y del Cordero!".
Y todos los Angeles que estaban alrededor del trono, de los Ancianos y de los cuatro Seres Vivientes, se postraron con el rostro en tierra delante del trono, y adoraron a Dios,
diciendo: "¡Amén! ¡Alabanza, gloria y sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza a nuestro Dios para siempre! ¡Amén!
Y uno de los Ancianos me pregunt√≥: "¬ŅQui√©nes son y de d√≥nde vienen los que est√°n revestidos de t√ļnicas blancas?".
Yo le respond√≠: "T√ļ lo sabes, se√Īor". Y √©l me dijo: "Estos son los que vienen de la gran tribulaci√≥n; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero".


Salmo 24(23),1-2.3-4ab.5-6.
Del Se√Īor es la tierra y todo lo que hay en ella,
el mundo y todos sus habitantes,
porque El la fundó sobre los mares,
√Čl la afirm√≥ sobre las corrientes del oc√©ano.

¬ŅQui√©n podr√° subir a la Monta√Īa del Se√Īor
y permanecer en su recinto sagrado?
El que tiene las manos limpias
y puro el corazón;

√©l recibir√° la bendici√≥n del Se√Īor,
la recompensa de Dios, su Salvador.
As√≠ son los que buscan al Se√Īor,
los que buscan tu rostro, Dios de Jacob.




Epístola I de San Juan 3,1-3.
Queridos hermanos:
¡Miren cómo nos amó el Padre!
Quiso que nos llam√°ramos hijos de Dios,
y nosotros lo somos realmente.
Si el mundo no nos reconoce,
es porque no lo ha reconocido a √Čl.
Queridos míos,
desde ahora somos hijos de Dios,
y lo que seremos no se ha manifestado todavía.
Sabemos que cuando se manifieste,
seremos semejantes a √Čl,
porque lo veremos tal cual es.
El que tiene esta esperanza en √Čl,
se purifica, as√≠ como √Čl es puro.


Evangelio seg√ļn San Mateo 5,1-12a.
Al ver a la multitud, Jes√ļs subi√≥ a la monta√Īa, se sent√≥, y sus disc√≠pulos se acercaron a √©l.
Entonces tom√≥ la palabra y comenz√≥ a ense√Īarles, diciendo:
"Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibir√°n la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque ser√°n consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque ser√°n saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendr√°n misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque ser√°n llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron."






 
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