"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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viernes 10 Noviembre 2017
Viernes de la trigésima primera semana del tiempo ordinario



Carta de San Pablo a los Romanos 15,14-21.
Por mi parte, hermanos, estoy convencido de que ustedes están llenos de buenas disposiciones y colmados del don de la ciencia, y también de que son capaces de aconsejarse mutuamente.
Sin embargo, les he escrito, en algunos pasajes con una cierta audacia, para recordarles lo que ya saben, correspondiendo así a la gracia que Dios me ha dado:
la de ser ministro de Jesucristo entre los paganos, ejerciendo el oficio sagrado de anunciar la Buena Noticia de Dios, a fin de que los paganos lleguen a ser una ofrenda agradable a Dios, santificada por el Espíritu Santo.
¬°Yo tengo que gloriarme en Cristo Jes√ļs, en lo que se refiere al servicio de Dios!
Porque no me atrevería a hablar sino de aquello que hizo Cristo por mi intermedio, para conducir a los paganos a la obediencia, mediante la palabra y la acción,
por el poder de signos y prodigios y por la fuerza del Espíritu Santo. Desde Jerusalén y sus alrededores hasta Iliria, he llevado a su pleno cumplimiento la Buena Noticia de Cristo,
haciendo cuestión de honor no predicar la Buena Noticia allí donde el nombre de Cristo ya había sido invocado, para no edificar sobre un fundamento puesto por otros.
Así dice la Escritura: Lo verán aquellos a los que no se les había anunciado y comprenderán aquellos que no habían oído hablar de él.


Salmo 98(97),1.2-3ab.3cd-4.
Canten al Se√Īor un canto nuevo,
porque él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria.

El Se√Īor manifest√≥ su victoria,
reveló su justicia a los ojos de las naciones:
se acordó de su amor y su fidelidad
en favor del pueblo de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado
el triunfo de nuestro Dios.
Aclame al Se√Īor toda la tierra,
prorrumpan en cantos jubilosos.




Evangelio seg√ļn San Lucas 16,1-8.
Jes√ļs dec√≠a a sus disc√≠pulos:
"Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes.
Lo llam√≥ y le dijo: '¬ŅQu√© es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administraci√≥n, porque ya no ocupar√°s m√°s ese puesto'.
El administrador pens√≥ entonces: '¬ŅQu√© voy a hacer ahora que mi se√Īor me quita el cargo? ¬ŅCavar? No tengo fuerzas. ¬ŅPedir limosna? Me da verg√ľenza.
¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!'.
Llam√≥ uno por uno a los deudores de su se√Īor y pregunt√≥ al primero: '¬ŅCu√°nto debes a mi se√Īor?'.
'Veinte barriles de aceite', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez'.
Despu√©s pregunt√≥ a otro: 'Y t√ļ, ¬Ņcu√°nto debes?'. 'Cuatrocientos quintales de trigo', le respondi√≥. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo y anota trescientos'.
Y el se√Īor alab√≥ a este administrador deshonesto, por haber obrado tan h√°bilmente. Porque los hijos de este mundo son m√°s astutos en su trato con los dem√°s que los hijos de la luz."






 
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