"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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jueves 01 Marzo 2018
Jueves de la segunda semana de Cuaresma



Libro de Jeremías 17,5-10.
As√≠ habla el Se√Īor: ¬°Maldito el hombre que conf√≠a en el hombre y busca su apoyo en la carne, mientras su coraz√≥n se aparta del Se√Īor!
El es como un matorral en la estepa que no ve llegar la felicidad; habita en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhóspita.
¬°Bendito el hombre que conf√≠a en el Se√Īor y en √©l tiene puesta su confianza!
El es como un √°rbol plantado al borde de las aguas, que extiende sus ra√≠ces hacia la corriente; no teme cuando llega el calor y su follaje se mantiene frondoso; no se inquieta en un a√Īo de sequ√≠a y nunca deja de dar fruto.
Nada m√°s tortuoso que el coraz√≥n humano y no tiene arreglo: ¬Ņqui√©n puede penetrarlo?
Yo, el Se√Īor, sondeo el coraz√≥n y examino las entra√Īas, para dar a cada uno seg√ļn su conducta, seg√ļn el fruto de sus acciones.


Salmo 1,1-2.3.4.6.
¬°Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Se√Īor
y la medita de día y de noche!

El es como un √°rbol
plantado al borde de las aguas,
que produce fruto a su debido tiempo,
y cuyas hojas nunca se marchitan:
todo lo que haga le saldr√° bien.

No sucede así con los malvados:
ellos son como paja que se lleva el viento.
Porque el Se√Īor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malvados termina mal. 




Evangelio seg√ļn San Lucas 16,19-31.
Jes√ļs dijo a los fariseos: "Hab√≠a un hombre rico que se vest√≠a de p√ļrpura y lino fin√≠simo y cada d√≠a hac√≠a espl√©ndidos banquetes.
A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro,
que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.
El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.
En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.
Entonces exclamó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan'.
'Hijo m√≠o, respondi√≥ Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y L√°zaro, en cambio, recibi√≥ males; ahora √©l encuentra aqu√≠ su consuelo, y t√ļ, el tormento.
Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí'.
El rico contestó: 'Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre,
porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento'.
Abraham respondió: 'Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen'.
'No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán'.
Pero Abraham respondió: 'Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'".






 
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