"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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lunes 23 Abril 2018
Lunes de la cuarta semana de Pascua



Libro de los Hechos de los Apóstoles 11,1-18.
En aquellos días:
Los Apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los paganos habían recibido la Palabra de Dios.
Y cuando Pedro regresó a Jerusalén, los creyentes de origen judío lo interpelaron,
dici√©ndole: "¬ŅC√≥mo entraste en la casa de gente no jud√≠a y comiste con ellos?".
Pedro comenzó a contarles detalladamente lo que había sucedido:
"Yo estaba orando en la ciudad de Jope, cuando caí en éxtasis y tuve una visión. Vi que bajaba del cielo algo parecido a un gran mantel, sostenido de sus cuatro puntas, que vino hasta mí.
Lo mir√© atentamente y vi que hab√≠a en √©l cuadr√ļpedos, animales salvajes, reptiles y aves.
Y oí una voz que me dijo: 'Vamos, Pedro, mata y come'.
'De ninguna manera, Se√Īor, respond√≠, yo nunca he comido nada manchado ni impuro'.
Por segunda voz, oí la voz del cielo que me dijo: "No consideres manchado lo que Dios purificó".
Esto se repitió tres veces, y luego, todo fue llevado otra vez al cielo.
En ese momento, se presentaron en la casa donde estábamos tres hombres que habían sido enviados desde Cesarea para buscarme.
El Esp√≠ritu Santo me orden√≥ que fuera con ellos sin dudar. Me acompa√Īaron tambi√©n los seis hermanos aqu√≠ presentes y llegamos a la casa de aquel hombre.
Este nos contó en qué forma se le había aparecido un ángel, diciéndole: 'Envía a alguien a Jope, a buscar a Simón, llamado Pedro.
El te anunciará un mensaje de salvación para ti y para toda tu familia'.
Apenas comencé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como lo hizo al principio sobre nosotros.
Me acord√© entonces de la palabra del Se√Īor: 'Juan bautiz√≥ con agua, pero ustedes ser√°n bautizados en el Esp√≠ritu Santo'.
Por lo tanto, si Dios les dio a ellos la misma gracia que a nosotros, por haber cre√≠do en el Se√Īor Jesucristo, ¬Ņc√≥mo pod√≠a yo oponerme a Dios?".
Después de escuchar estas palabras se tranquilizaron y alabaron a Dios, diciendo: "También a los paganos Dios les ha concedido el don de la conversión que conduce a la Vida".


Salmo 42(41),2-3.43(42),3.4.
Como la cierva sedienta
busca las corrientes de agua,
así mi alma suspira
por ti, mi Dios.
Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios viviente:
¬ŅCu√°ndo ir√© a contemplar

el rostro de Dios?
Envíame tu luz y tu verdad:
que ellas me encaminen
y me gu√≠en a tu santa Monta√Īa,

hasta el lugar donde habitas.
Y llegaré al altar de Dios,
el Dios que es la alegría de mi vida;
y te daré gracias con la cítara,

Se√Īor, Dios m√≠o.




Evangelio seg√ļn San Juan 10,1-10.
Jes√ļs dijo a los fariseos: "Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladr√≥n y un asaltante.
El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas.
El guardi√°n le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir.
Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz.
Nunca seguir√°n a un extra√Īo, sino que huir√°n de √©l, porque no conocen su voz".
Jes√ļs les hizo esta comparaci√≥n, pero ellos no comprendieron lo que les quer√≠a decir.
Entonces Jes√ļs prosigui√≥: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas.
Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.
Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento.
El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia."






 
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