"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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domingo 29 Abril 2018
Quinto Domingo de Pascua



Libro de los Hechos de los Apóstoles 9,26-31.
Cuando llegó a Jerusalén, trató de unirse a los discípulos, pero todos le tenían desconfianza porque no creían que también él fuera un verdadero discípulo.
Entonces Bernab√©, haci√©ndose cargo de √©l, lo llev√≥ hasta donde se encontraban los Ap√≥stoles, y les cont√≥ en qu√© forma Saulo hab√≠a visto al Se√Īor en el camino, c√≥mo le hab√≠a hablado, y con cu√°nta valent√≠a hab√≠a predicado en Damasco en el nombre de Jes√ļs.
Desde ese momento, empez√≥ a convivir con los disc√≠pulos en Jerusal√©n y predicaba decididamente en el nombre del Se√Īor.
Hablaba también con los judíos de lengua griega y discutía con ellos, pero estos tramaban su muerte.
Sus hermanos, al enterarse, lo condujeron a Cesarea y de allí lo enviaron a Tarso.
La Iglesia, entre tanto, gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samar√≠a. Se iba consolidando, viv√≠a en el temor del Se√Īor y crec√≠a en n√ļmero, asistida por el Esp√≠ritu Santo.


Salmo 22(21),26b-27.28.30.31-32.
Cumpliré mis votos delante de los fieles:
los pobres comer√°n hasta saciarse
y los que buscan al Se√Īor lo alabar√°n.
¬°Que sus corazones vivan para siempre!
Todos los confines de la tierra
se acordar√°n y volver√°n al Se√Īor;

todas las familias de los pueblos
se postrar√°n en su presencia.
Todos los que duermen en el sepulcro
se postrar√°n en su presencia;
todos los que bajaron a la tierra
doblarán la rodilla ante él,

y los que no tienen vida
Glorificar√°n su poder.
Hablar√°n del Se√Īor a la generaci√≥n futura,
anunciar√°n su justicia
a los que nacerán después,
porque esta es la obra del Se√Īor.



Epístola I de San Juan 3,18-24.
Hijitos míos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad.
En esto conoceremos que somos de la verdad, y estaremos tranquilos delante de Dios
aunque nuestra conciencia nos reproche algo, porque Dios es m√°s grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas.
Queridos m√≠os, si nuestro coraz√≥n no nos hace ning√ļn reproche, podemos acercarnos a Dios con plena confianza,
y él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó.
El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.


Evangelio seg√ļn San Juan 15,1-8.
Jes√ļs dijo a sus disc√≠pulos:
¬ęYo soy la verdadera vid y mi Padre es el vi√Īador.
El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía.
Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié.
Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer.
Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.
Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán.
La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y as√≠ sean mis disc√≠pulos.¬Ľ






 
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